La tigresa
Una extraña historia de amor

Bichette ha encontrado a su amo, Bichette, la tigresa, está amansada. En el París de los años veinte se desarrolla la “extraña historia de amor” entre Bichette, libertina, cruel, pérfida, a menudo soez y poseída por una imperiosa inclinación a la bohemia; y Fec, un estafador que ha roto con su pasado y vive con indiferencia, sin metas, de cara al vacío.

El placer lo es todo. Son, sin embargo, las almas de dos aventureros. Bichette y Fec se instalan en la Costa Azul para estafar a los ricos con enredos amorosos. Sus ardides y puestas en escena suman éxitos hasta que el juego de la seducción entre hombre y mujer se vuelve insoportable. ¿La ama o solo la utiliza? ¿Lo quiere ella para coronar su vanidad? ¿Lo abandonaría si se enamorara de ella? Su juego es un desafío que se han lanzado el uno al otro, pero en el momento en que Fec y Bichette parecen encontrarse, cuando el juego deja de serlo, el destino golpea. Un destino que acecha a quien se aferra demasiado al otro.

En La tigresa, su obra mayor, publicada en 1925, Walter Serner condensa todas las ideas que maduró a partir de su adhesión al movimiento dadá, del que fue uno de los protagonistas desde el principio: la identidad mudadiza como aventura, el rechazo de toda hipocresía y el aburrimiento como germen del mal. Contra la alienación, Serner antepone la voluntad a la experiencia, reivindicando la acción pura –sin propósito, programa o función– como fuerza transformadora del continuo entre el arte y la vida. En suma, se trata de jugar con el mundo y no dejar que el mundo juegue contigo.