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por Cory Doctorow

“Propiedad Intelectual” es uno de esos conceptos tan cargados ideológicamente que su pura mención basta para desencadenar una discusión. El término no se generalizó hasta los años sesenta, momento en que fue adoptado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un organismo comercial que más tarde elevaría su estatus como organismo especializado de las Naciones Unidas.

El argumento de la OMPI para utilizar el término es fácil de entender: “las personas a quienes se les ha robado una propiedad” concita muchísima mayor simpatía en el iamginario público que “las entidades industriales que han visto como se violaba la frontera de sus monopolios reguladores”, siendo esta última la forma más común de hablar de una infracción tal antes de la emergencia del término “propiedad intelectual” en el campo de las artes. seguir leyendo